La responsabilidad sanitaria no se refiere únicamente a errores médicos, si no de entender si un daño sufrido durante una atención sanitaria, es culpa de los profesionales sanitarios.
En MÉTODO abogacía especializada, entendemos que detrás de cada caso hay una persona que necesita saber qué ha pasado y si puede reclamar.
Cuando se acude a un abogado de negligencias médicas, normalmente se hace después de una situación difícil: un diagnóstico tardío, una intervención con un resultado insatisfactorio o una atención sanitaria deficiente.
En ese momento lo importante no es iniciar una reclamación sin más, sino estudiar qué ha pasado y valorar si ese resultado era inevitable o si procede una reclamación por negligencia médica.
Desde el derecho sanitario, primero se hace una valoración médico-legal que une el análisis jurídico con el criterio de profesionales sanitarios. Y es que no todo resultado indeseado implica responsabilidad y no siempre es viable actuar. Por eso, el primer paso es siempre el análisis.
En MÉTODO abogacía especializada, abordamos cada caso con el criterio y el detalle que la situación exige y así evitar crear en el medio-largo plazo más frustración que solución.
Eso sí, una vez pasado el filtro de viabilidad, todo el trabajo se apoya en una idea clara:
La defensa de la persona frente al poder.
Soy Carlos López Fuertes, abogado y fundador de Método Abogacía, un despacho de abogados en León especializado en derecho sanitario, negligencias médicas y responsabilidad sanitaria.
Mi trabajo como abogado de derecho sanitario se basa en analizar cada caso desde el inicio, estudiar qué ha ocurrido, revisar la documentación médica disponible y valorar si existe una base real para reclamar.
En esta materia, cada detalle puede ser determinante: el diagnóstico, la actuación médica, la información recibida, el consentimiento informado, la evolución del paciente y las consecuencias sufridas.
Por eso, cuando una persona nos pide ayuda tras una situación ocurrida en atención sanitaria, no se trata de iniciar una reclamación sin más, sino de estudiar si ese resultado era inevitable o si puede tener encaje jurídico.
Como abogado de negligencias médicas, trabajo desde una valoración honesta del caso y una estrategia construida con método, criterio y compromiso.
En derecho sanitario se trabaja sobre situaciones en las que un daño, una actuación médica o una falta de información, pueden resultar determinantes.
En MÉTODO abogacía especializada, cada asunto se valora desde una perspectiva médico-legal, para determinar si existe base real para una reclamación por negligencia médica o responsabilidad sanitaria.
En este ámbito, hay situaciones que se repiten con frecuencia y que pueden requerir una intervención específica:
Puede ser recomendable consultar con un abogado de derecho sanitario cuando has sufrido un daño tras una asistencia médica y tienes dudas sobre si pudo existir una actuación incorrecta, una falta de información o un retraso evitable en el diagnóstico o en el tratamiento.
Sin embargo, no todo resultado desfavorable significa que exista negligencia. Para hacer un pronóstico de ello un abogado especialista en derecho sanitario debe analizar el caso y su documentación y valorar si existen posibilidades de iniciar una reclamación.
Un abogado de derecho sanitario lleva casos relacionados con la asistencia médica, los derechos del paciente y la posible responsabilidad derivada de una actuación sanitaria.
Su trabajo consiste en analizar la historia clínica, valorar si la actuación médica se ajustó a la práctica exigible y determinar si puede existir base para una reclamación por negligencia médica por responsabilidad civil sanitaria o responsabilidad patrimonial sanitaria.
No. En el ámbito del derecho sanitario, un mal resultado médico no supone automáticamente que exista una negligencia médica. Hay veces que la enfermedad es connatural a la vida y una noticia desagradable, es inevitable.
Para que pueda plantearse una reclamación, es necesario analizar si hubo una actuación incorrecta, una omisión relevante, una falta de seguimiento, un retraso diagnóstico, un error evitable o una ausencia de información suficiente al paciente.
No es nada recomendable. El inicio de un procedimiento de este tipo conlleva en casi todos los casos tener que acudir a la vía judicial, para lo que se requerirá un despacho de abogados especialista en derecho sanitario. Además, las alegaciones que se hagan en el procedimiento administrativo previo o en la negociación previa en la sanidad privada, son vinculantes para el posterior procedimiento de responsabilidad sanitaria. Por eso se deben dan pasos bien medidos desde el inicio, sabiendo qué se pide, por qué se pide y cuanto se reclama.
No necesariamente; eso queda a voluntad del interesado. Los casos de derecho sanitario pueden analizarse a distancia, mediante el envío de la documentación médica y una explicación de lo ocurrido. Atendemos por email, videollamada y Whatsapp.
A partir de esa primera revisión, el abogado puede valorar si el asunto requiere una reunión presencial, un informe pericial médico o el inicio de una reclamación por posible responsabilidad sanitaria.
Un abogado especialista en derecho sanitario interviene en casos de errores diagnósticos, retrasos en el tratamiento, falta de consentimiento informado y daños derivados de una asistencia médica incorrecta.
Puede actuar en procedimientos de responsabilidad civil sanitaria (sanidad privada) y responsabilidad patrimonial sanitaria (sanidad pública).
Es razonable plantear una reclamación sanitaria cuando existen indicios de que el daño sufrido no deriva únicamente de la evolución normal de una enfermedad, sino de una actuación médica incorrecta, del tipo que sea.
En estos casos, conviene que un abogado de negligencias médicas estudie la documentación y valore si hay relación entre la asistencia recibida y el perjuicio sufrido. Se trata de una rama del derecho de mucho complejidad que requiere unos conocimientos previos extensos y un trabajo concienzudo de cada detalle.
Para valorar un posible caso de negligencia médica, suele ser necesario revisar la historia clínica completa, informes médicos, pruebas diagnósticas, consentimientos informados, altas hospitalarias, tratamientos pautados y cualquier documento relacionado con la asistencia recibida.